Un R3 para menos gente

¿Por qué el programa de reparación y reconstrucción de viviendas tras Irma y María no funciona?

Hace casi tres años, Ayuda Legal Puerto Rico lidera esfuerzos de respuesta legal y abogacía ante desastres en la Isla. Fiscalizamos el manejo de los fondos federales, sobre todo los CDBG-DR, porque entendemos que en los planes de acción para su uso se juega el derecho de las familias a recuperarse, a tener techo seguro y a no ser desplazadas. Tras huracanes, terremotos y una pandemia, el panorama de vivienda de miles de personas y familias en Puerto Rico se agrava: falta de techo, toldos azules, estructuras inseguras, personas desplazadas viviendo en refugios informales, en casas de familiares o amistades y sin saber cuándo o si retornarán a sus casas. 

Los miles de millones de dólares en fondos CDBG-DR, ya desembolsados en gran parte a Puerto Rico debían y deben ser una respuesta para las personas afectadas, de ingresos limitados a moderados, que aún no han podido recuperarse del embate de los huracanes Irma y María. El Programa de Reparación, Reconstrucción y Relocalización (R3), que cuenta con un presupuesto de $3.025 mil millones, debía y debe ser una opción para quienes todavía esperan asistencia para garantizar un techo seguro.

Sin embargo, a casi un año de la apertura del programa, los datos oficiales nos indican otra realidad. Según Vivienda, se presentaron 26,920 solicitudes antes de que la agencia cerrará el proceso de solicitud. De éstas, se han asignado menos de 100 subvenciones para reparar hogares. Aún no se ha completado una sola casa.  Sin embargo, a través de un facebook live, nos enteramos de que el programa cerró y no tiene la intención de reabrir.

Algunos de los puntos que más nos preocupan son:

1. Pocas  se han beneficiado del programa R3

En varias ocasiones levantamos reclamos sobre la falta de promoción del programa, lo oneroso que resultaba para las personas con acceso limitado al internet completar la solicitud, el obstáculo que representa requerir múltiples declaraciones juradas en el proceso, y la distancia y disponibilidad limitada de centros de servicio al público general, entre otros.

En mayo del 2019, el gobierno de Puerto Rico anunció que habían 30,000 viviendas con toldos azules y que esto se resolvería cuando comenzará el proceso de reconstrucción. Sin embargo, menos de 27,000 personas solicitaron al programa R3. A la fecha, poco más de 6,000 personas han resultado elegibles. Tampoco queda claro cuántas de estas personas que resultaron elegibles eran parte de los grupos de prioridad - personas con toldos azules, diversidad funcional, adultas mayores, entre otras  - o a qué tipo de asistencia era elegible. 

Puesto que esos procesos de reparación y reconstrucción  no comenzaron, ¿cómo es posible que el número de solicitudes sea menor a la cantidad total de las personas más afectadas?

2. Se deja afuera a las familias que viven en zonas inundables o susceptibles a deslizamientos, sin contemplar mitigación

Como advertimos hace dos años, las normas CDBG-DR que impuso Vivienda son las únicas entre todas las jurisdicciones de Estados Unidos que prohíben tajantemente la reconstrucción en zonas inundables o susceptibles a deslizamientos. La única alternativa disponible a las personas que viven en dichas zonas es la reubicación, esto sin considerar la mitigación. 

Vivienda insiste en que la reubicación es un proceso voluntario de cada solicitante, sin embargo solo será disponible para aquellas solicitantes que tienen un titulo perfeccionado o las que participan en el Programa de Autorización de Título para obtenerlo. Si no logran obtener un título a través del programa, la solicitante no podrá ser reubicada ni recibirá asistencia para reparar o reconstruir su vivienda. Estos requisitos fomentan el desplazamiento de aquellas solicitantes sin título formal viviendo en zona de riesgo. 

3. El Departamento de la Vivienda ha decidido que sin título no habrá asistencia para miles

Al inicio de la jornada de abogacía CDBG-DR, Vivienda desmintió señalamientos sobre el requerimiento de titularidad como una condición para obtener asistencia. Sin embargo, la Guía del Programa R3 exige que la persona que recibe ayuda de reparación o reconstrucción acepte un gravamen que debe inscribirse en el Registro de la Propiedad para asegurar que  permanecerá en su vivienda principal por un tiempo determinado. Entonces, y según el esquema aprobado por Vivienda, la inscripción del título es necesaria. Tampoco sería posible recibir asistencia de relocalización porque estas personas deben entregar su hogar a Vivienda para obtener la nueva vivienda.

El Programa de Autorización de Títulos no está diseñado para resolver la multiplicidad de problemas de tenencia que pueden impedir que una persona tenga título de propiedad, incluyendo reclamaciones contenciosas y casos donde no se ha cumplido con los términos de usucapión. Tras la larga lucha porque FEMA reconociera que el título de propiedad no es la única prueba de que una persona es dueña de su casa, volvemos al día 1, cuando las personas dueñas sin título se quedaron sin asistencia.

4. Se castiga a las familias que - ante la tardanza de la asistencia - optaron por reparar sus casas según sus mejores capacidades

Las enmiendas en la sexta versión de la guía para el Programa R3 añadieron un obstáculo adicional para recibir asistencia. Vivienda estableció que no completará las reparaciones que iniciaron las dueñas de la vivienda de manera “informal”, es decir, sin los permisos gubernamentales y otros documentos relacionados. En estos casos, si la persona es elegible, puede recibir ayuda de reconstrucción. La reconstrucción implica el programa R3 demolerá la vivienda, incluyendo las reparaciones que hizo la dueña, y construirá una casa modelo en su lugar. Pero no debemos olvidar que, dado a lo que impuso Vivienda, si la casa está en un área inundable, el hogar sólo será elegible para relocalización.

5. No hay un plan de vivienda temporera o transitoria para quienes por largos meses esperan una respuesta de R3

A las líneas telefónicas de ALPR se comunican personas que narran llevar desde agosto esperando una respuesta del programa R3. Mientras tanto, y a sugerencia de las guías y oficiales del programa, se han mudado a casas de familiares, amistades o han tenido que hacer malabares para rentar otros espacios. Ante la tardanza inexplicable de casi un año en arreglar las viviendas, más el distanciamiento físico al que obliga la pandemia, esta situación es insostenible. Vivienda, en lugar de ver la asistencia para vivienda transitoria como una excepcional, debe ofrecer asistencia dentro -del programa R3- que permita reubicar a estas familias en lugares temporeros, dignos, adecuados y al que voluntariamente quieran mudarse.

1 Comment

  1. Domingo Soto Reyes on June 22, 2020 at 12:33 pm

    ¿Cuán más difícil éste gobierno va a hacerle la vida a nuestros compueblanos, cuantos más desastres tienen que sufrir? Algo feo se cuaja detrás de tantos escollos y barreras. ¿Habrán ideas corruptas detrás de esos fondos? ¡Alerten a los federales, HUD!

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